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El Pecado de Acán - Josué 7

Written By Alexandr on domingo, 13 de julio de 2014 | 10:44

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EL PECADO DE ACAN


TEXTO Josué 7


Introducción

Muchas veces, después de una gran experiencia spiritual, viene un tiempo de prueba.

EJEMPLO: Pablo y Bernabé; luego del triunfo del Concilio en Jerusalén, los dos tuvieron un fuerte desacuerdo (Hch 15:36-39).

Esto es lo que tenemos en Jos 7.  Luego del tremendo triunfo sobre Jericó, Israel fue rotundamente derrotado por un pueblo pequeño (v.3-5).

¿Qué debemos aprender de este incidente?  ¿Cuáles son las lecciones importantes para nosotros?


1. SÓLO UN HOMBRE PECÓ (v.1)

¡Eso es increíble!  Piensa:

- Miles de personas atacaron la ciudad de Jericó.
- Hubo una tremenda confusión durante el ataque.
- Casi todo el pueblo de Israel era pobre.

A la luz de estas tres realidades, es sorprendente que a sólo una persona se le ocurrió tomar algo como botín durante el ataque.  ¿Cómo explicamos eso?

Podemos mencionar varios factores que contribuyeron a este sorprendente hecho:

i. La experiencia santificadora de los 40 años en el desierto.
ii. El impacto sobre los hijos de Israel del cruce del Jordán.
iii. La experiencia de la circuncisión.
iv. La celebración de la fiesta de la Pascua.

COMO CONSECUENCIA de todo eso:

Hubo un sentir universal de la presencia de Dios.

Hubo un deseo universal de obedecer a Dios.

Hubo un ambiente universal de temor a Dios.

Reflexión: ¿Nosotros pecamos?   ¿Por qué lo hacemos?   ¿Qué nos hace falta para vivir en mayor santidad?





2. ESE PECADO AFECTÓ A TODA LA NACIÓN (v.2-12)

¡Eso también fue increíble!

Es cierto, hubo una falta de sensibilidad espiritual por parte del liderazgo (v.2-3).

- No hubo un encuentro con Dios (tal como ocurrió antes de atacar a Jericó).

- No hubo la dirección divina (tal como la recibieron antes de atacar a Jericó).

- Josué escuchó a los hombres (v.3), en vez de escuchar a Dios.

- Todos fueron culpables de cierta autoconfianza y autosuficiencia, pensando que conquistaron la ciudad de Jericó con sus propias fuerzas.

Sin embargo, la derrota ante Hai se debió principalmente al pecado de Acán (v.4-5).  ¡Qué trágico!  Especialmente después de los ‘triunfos’ de haber cruzado el Jordán y derrotado a Jericó.

- 36 hombres murieron (v.5a). Quizá 36 familias quedaron sin padre.

- El corazón del pueblo de Israel desfalleció (v.5b).

¡QUE TERRIBLE TESTIMONIO!

Observemos la reacción de Josué (v.6-9).  ¡Se deshizo emocionalmente!

- Rompió sus vestidos (v.6a)

- Se echó delante del Señor por horas (v.6b).

- Comenzó a cuestionar a Dios (v.7a).

- Dijo que hubiera sido mejor quedar al otro lado del Jordán (v.7b).

Pero hay una cosa que podemos rescatar de Josué – estaba preocupado por la gloria de Dios (v.9b).


Dios tuvo que enseñarle a Josué dos lecciones importantes:

- Nadie vive aislado de los demás (v.11).  Un hombre pecó; pero ese pecado afectó a toda la nación, porque nadie vive completamente independiente de los demás.

¿Qué lecciones hay aquí para nosotros?  Debemos evitar el indivdualismo.

- El pecado nos aleja de Dios, y hace que perdamos Su bendición (v.12).  Fue la presencia de Dios que trajo abajo los muros de Jericó. El pecado de Acán ofendió a Dios, e hizo que Él se alejara de Israel.

Fue la falta de la presencia de Dios que produjo la derrota ante Hai, e hizo que Israel huyera ante el ejército de Hai.
Reflexión: ¿Cómo afecta nuestro pecado a otras personas?
                ¿Qué bendiciones estamos echando a perder por el pecado?


3. HUBO QUE TRATAR CON EL PECADO (v.13-26)

¡Se hizo en una forma asombrosa!

El pecador fue identificado (v.14, 16-18).  ¡Qué momento tan solemne y aterrador!

Acán tuvo que confesar su pecado (v.19-21), y luego ser castigado (v.24-25).

Pero, ¿por qué en una manera tan drástica?

Porque el pecado:

i. Es algo maldito (“anatema”; v.1, 11, 13, 15). La palabra en hebreo es, ‘cherem’ = ‘algo destinado a la destrucción’.  Acán deseó algo que estaba destinado (por Dios) a ser destruido (Jos 6:17-18).

Ejemplo: La esposa de lot (Gén 19:26).

Advertencia – 1 Juan 2:15-17.

ii. Afecta a otros (v.4-5, 12).  En este caso, “turbó” a Israel (v.25).   Ver el caso de Ananías y Safira, que ‘turbó’ a la Iglesia (Hch 5:1-11).

iii. Es sumamente contagioso (v.24-25); ver Hageo 2:11-14, and 1 Cor 5:7, 11-13.


Conclusión

Acán fue ‘turbado’ por Dios (v.25).  El lugar del juicio llegó a ser conocido como el “Valle de Acor” (v.26).

Siglos después, el valle de Acor vino a ser una “puerta de esperanza” (Oseas 2:15) para Israel.

Necesitamos reconocer que el pecado nos ha ‘turbado’.  Nosotros merecemos morir, igual que Acán.

Lo asombroso es que nosotros tenemos una puerta de esperanza; se llama la cruz del calvario.  Porque en esa cruz Jesús fue ‘turbado’ por Dios, en nuestro lugar.  Él fue ‘turbado’ para que nosotros seamos salvos del juicio de Dios.

¿Qué habrá sentido Acán si a último momento alguien se habría ofrecido morir en su lugar?  Meditemos en eso, para entender lo agradecidos que debemos ser al Señor Jesús por morir en nuestro lugar.

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